En la escuela normalmente nos enseñan a entender y usar correctamente nuestra lengua materna. También, nos dan conocimientos año a año de otros idiomas como el inglés o el francés, pero nadie nos enseña cómo comunicarnos con un alto porcentaje de la población mundial, las personas con discapacidad y mientras, estas personas sordas o ciegas quedan marginadas por un mundo donde el lenguaje solamente de escucha y se habla. Ya es hora de que se reduzcan las barreras del conocimiento ¿no creen?

Por ello, me interesó esta iniciativa española que comparto con ustedes y ojalá se aprobara en España y en el resto del mundo, este decreto que permite incluir socialmente a esta población a través de la educación:


Educación abre la puerta a enseñar Braille o Lenguaje de Signos como asignatura en ESO y Bachillerato

Lectura en Braile
Lectura en Braille

La posibilidad de ofrecer estas materias dependerá del desarrollo que las Comunidades Autónomas hagan del Real Decreto

El braille podría ser una asignatura de ESO y Bachillerato

El Real Decreto que establece los currículos de ESO y Bachillerato aprobado el pasado viernes por el Consejo de Ministros abre la puerta a que las Administraciones Educativas de las CCAA o los propios centros desarrollen asignaturas para enseñar a los alumnos técnicas de comunicación como el braille, el lenguaje de signos, autonomía personal o tiflotecnología, una disciplina dedicada a aprovechar la tecnología para ayudar a personas con discapacidad visual o ceguera.

La posibilidad de ofrecer estas materias dependerá del desarrollo que las Comunidades Autónomas hagan del Real Decreto que regula los currículos de ESO y Bachillerato que se publicará en el BOE en los próximos días.

En caso de ofrecerse, dichas asignaturas se impartirían de forma adicional a las materias definidas como «troncales» y no se incluirían en las evaluaciones previstas por la LOMCE.

Además, el Decreto establece la obligatoriedad de que las Administraciones Educativas lleven a cabo medidas para fomentar la inclusión y la calidad educativa de las personas con discapacidad, permitiendo para ello tomar medidas de flexibilización, adaptaciones curriculares o alternativas metodológicas en la enseñanza, entre otras posibilidades.

De hecho, el desarrollo de los currículos permite alargar el itinerario educativo de los alumnos con necesidades educativas especiales un curso más, sin que este contabilice como un curso repetido.

Aún así, el requisito de aprobar las evaluaciones finales para la obtención del título de graduado en ESO y Bachillerato sigue siendo el mismo para todos los alumnos en función del itinerario que elijan, con independencia de que se pongan los medios necesarios para que alcancen dicho nivel de exigencia, según recoge la norma aprobada por el Gobierno.

En el caso del aprendizaje y evaluación de la lengua extranjera, las medidas de adaptación para los alumnos con discapacidad y, en particular, para quienes presentan dificultades en la expresión oral, no influirán en las calificaciones que estos obtengan en dichas pruebas.

Por otra parte, la norma establece la colaboración entre el Ministerio de Educación Cultura y Deporte y las administraciones autonómicas para llevar a cabo acciones específicas de sensibilización e información del alumnado, de cara a promover la igualdad y la no discriminación tanto entre hombres y mujeres como entre personas con y sin discapacidad, así como para prevenir la violencia de género.

Precisamente, el logro de la igualdad efectiva entre todas las personas y la valoración crítica de las desigualdades existentes es uno de los 14 objetivos generales que define el currículo de Bachillerato para todos los itinerarios.

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